LS-1 / BQR23
El puesto de mando
AUDIOGUÍA

Con 30 metros de longitud por 18 metros de anchura máxima, es el mayor puesto de mando republicano sobre el que se ha intervenido arqueológicamente hasta la fecha. Aunque resta una quinta parte por excavar arqueológicamente, es posible establecer su funcionamiento desde el punto de vista operativo.
El espacio se articula en diferentes niveles. En el perímetro exterior se dispone una primera terraza, que guardaría cierta semejanza con los paseos de ronda de las murallas medievales. Protegida por un parapeto de piedra seca, estaría destinada a facilitar el despliegue de un considerable número de fusileros para garantizar la protección del puesto de mando. Actuarían como apoyo de fuego al efectuado desde los puestos de cobertura exteriores.
A falta de completar la excavación, se ha descubierto la presencia de dos accesos situados en ambos extremos, facilitando el tránsito de los fusileros.
Desde la terraza superior se descendía por medio de dos rampas situadas en los laterales hasta la sala principal del puesto de mando. El suelo del puesto lo constituye la propia cantera, que buza en diagonal, lo que hace que presente un considerable desnivel desde un extremo hasta el otro, hasta el punto de dificultar incluso el desplazamiento por el interior.
Durante la excavación no se detectó la presencia de material arqueológico, algo extraordinario si se compara con otros puestos de mando en los que hemos intervenido arqueológicamente, en los que aparecieron gran cantidad de restos. La estructura debió ser construida cuando el frente estaba muy alejado de Cañada Vellida; al no completarse la posición LS-1, ni disponer el ejército republicano de tropas suficientes para ocuparla, nunca llegó a ser utilizada. Pese al considerable esfuerzo invertido en su construcción, cuando se produjo el avance franquista sobre la Loma de la Solana, este puesto estaba abandonado.


