LS-1 / MIo3
La Loma de la Solana 1 (LS-1)
AUDIOGUÍA

Vista parcial de las estructuras del flanco septentrional: “Conjunto de la ametralladora” (1), franja de 25 puestos destinados a vigilar la carretera (2), puesto de mando (3), polvorín (4), puesto nº 31 (5), puestos que protegen el flanco derecho del polvorín (6), puestos con parapeto de fusilería (7) y espacios de vida (8), con alguna posición destinada a prestarle cobertura (9).
El conjunto LS-1 es muy extenso, comprendiendo más de un centenar de estructuras; y aunque la intervención arqueológica se ha centrado solo en la mitad de ellas, ha proporcionado importantes claves sobre la Loma de la Solana en su conjunto.
Además de su diversidad tipológica, se observa la existencia de planteamientos distintos en la organización del espacio. Por una parte, encontramos un numeroso grupo de construcciones dispersas, que parecen responder a un ambicioso proyecto de fortificación que no llegó a completarse. Y por otra, un conjunto mucho más reducido y compacto de estructuras, de organización y tipología más convencional, cuya configuración parece más realista y ajustada a los medios disponibles.
Las estructuras pertenecientes a este segundo grupo se concentran en la franja más oriental de la posición. Parte de ellas se excavaron en una primera campaña a principios del año 2024, en la que se sacaron a la luz unos 90 m de trinchera, un puesto de ametralladora, un pozo de tirador y varios espacios de vida. Se definieron tres sectores diferenciados, que no estaban interconectados por trincheras, quedando separados entre sí por tan sólo unos pocos metros que debían recorrerse bajo potencial fuego enemigo.
El sector más avanzado es un núcleo constituido por cuatro estructuras cuadrangulares agrupadas de forma compacta y situadas a una cota más baja y ligeramente más cercana a la carretera. Seguramente, serían unas garitas que proporcionaban resguardo a los soldados que vigilaban la carretera.
Por encima de este conjunto se situaban dos líneas de trincheras. Contaban con dos posiciones para ametralladora (una de ellas dudosa, por su peculiar cierre posterior que la aislaba de la trinchera) y un pozo de tirador. Se orientan hacia el este o sureste, protegiendo la senda que asciende por la ladera desde la Val del Hocino, aprovechando una barranquera a unos entre 120 y 150 m de estas estructuras.

Vista parcial de LS-1 desde el este
En la última campaña de excavación se ha completado este conjunto, detectando un pozo de tirador y una posición de ametralladora, ambos orientados hacia retaguardia. La posición de ametralladora está dividida en dos espacios separados entre sí por un pequeño muro. En el espacio delantero se dispondría la máquina, mientras que el posterior estaría destinado a la munición; la separación entre ambos reduciría los daños ocasionados a los que operaban la ametralladora si se producía una explosión fortuita de la munición.
Junto a este compacto grupo de construcciones, que resultan más convencionales con respecto a los estándares de la época, hay un amplio repertorio de estructuras de planta variada (cuadrada, rectangular, elíptica…), dimensiones muy variables (desde apenas 1 m hasta los más de 30 m de longitud del puesto de mando) y que presenta un alto grado de dispersión. Todas ellas, incluido el gigantesco puesto de mando, se encuentran aisladas entre sí y dispersas en una amplia superficie. Ninguna se encuentra comunicada con las que tiene a su alrededor por un ramal de trinchera que protegiera a la tropa durante su desplazamiento entre las diferentes posiciones. Resulta difícil de entender el considerable esfuerzo constructivo que supuso la erección de todas estas estructuras y que no se trazaran las respectivas comunicaciones entre ellas, dejando a los soldados expuestos al fuego enemigo.
La respuesta más probable para esta peculiar configuración es que LS-1 fue una posición diseñada para albergar una amplia guarnición que frenara cualquier avance hacia las Cuencas Mineras, pero que quedó inconclusa. Quizás en primera instancia se procedió a la construcción de la estructuras y puestos sobre los que iba a gravitar la defensa de la posición, estando proyectada para una segunda fase (que no llegó a ejecutarse), la construcción de los ramales de trinchera que los interconectaran entre sí. Un ambicioso proyecto defensivo que nunca llegó a completarse.

Vista general de las estructuras del flanco oriental.
Otra evidencia que contribuye a corroborar esta hipótesis es la escasez de cultura material descubierta en LS-1. Tan sólo se han encontrado restos de munición en el conjunto al que nos hemos referido al principio, donde existió una red de trincheras capaz de proporcionar protección a la tropa. Y en el otro extremo de la posición, donde se produce el giro de la ladera en dirección al barranco, aunque en este caso no en cantidad suficiente para justificar un enfrentamiento de entidad.
También es reveladora la completa ausencia de material arqueológico en el amplísimo puesto de mando, que nunca llegó a ser utilizado. Cuando se produjo el ataque franquista sobre las posiciones de Cañada Vellida, la defensa de la LS-1 fue marginal, limitándose tan sólo a los dos extremos citados, dado que el resto, inconexo entre sí, tenía muy mermada capacidad defensiva y posiblemente carecía de tropa.
El dispositivo fue diseñado para albergar cientos o incluso miles de hombres. Pero cuando por fin llegó el ataque nacional, además de estar inconcluso, los efectivos de los que disponía la República en este sector del frente resultaban insuficientes para atender una posición de semejante envergadura. Esto obligó a concentrarlos en los puntos que poseían unas mejores capacidades defensivas y, dentro de LS-1, en la franja oriental, que además de disponer de trincheras, prestaba cobertura a Loma de la Solana 2 (LS-2) en la protección de la senda que ascendía por la ladera.
Muy diferente fue la situación de LS-2 y LS-6, donde se han hallado abundantes evidencias, tanto de la ocupación por parte de la tropa, como de combates por su posesión.
Al igual que en LS-2 y LS-6, dentro del proceso de protección y musealización de la posición, se ha instalado una valla realizada con piquetas y alambre similar a los detectados arqueológicamente en las otras posiciones de la Loma de la Solana. El sistema de sujeción del alambre a las piquetas también es el mismo. La principal diferencia radica en que el alambre carece de las púas con el fin de evitar accidentes.

El puesto de mando visto desde el suroeste