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1.- Vista aérea general de LS-2: Zona sin excavar (A), trinchera transversal (B), perímetro defensivo exterior (C). Espacios: puesto de mando (11), posición de ametralladoras (9-10 y 14), puesto exterior (13) y espacios de vida (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 12).

El recinto defensivo LS-2 presenta una planta irregular de tendencia ovalada, de 90 por 65 metros. Se adapta a la topografía del terreno, ocupando toda la cumbre y descendiendo por la ladera sur hasta el escarpe rocoso, dominando el valle y la carretera. No está directamente comunicada con ninguna otra posición, lo que le permitía operar como un recinto independiente y autosuficiente.

En todo su perímetro tiene un diseño muy similar, con una trinchera excavada en la cantera rocosa y por delante de ella un muro de mampostería en piedra seca, en algún caso con el empleo de piedras de grandes dimensiones. Durante la mayor parte de su trazado, adopta el habitual diseño en zig-zag para evitar el fuego de enfilada. Dada la altura alcanzada por los muros, éstos no contarían con sacos terreros, por lo que su aspecto actual es similar al que tendría durante la Guerra Civil. 

A lo largo del trazado del muro perimetral destacan varios elementos. El primero son las salidas que lo comunicaban con el exterior. Están ausentes en el flanco meridional, considerado el más expuesto, mientras que en el occidental hay tres, una de ellas con un muro avanzado como defensa adicional. En el flanco oriental se localizan otras entradas, siendo en el septentrional, orientadas hacia la retaguardia, donde se concentra el mayor número.

Vista aérea desde el Oeste

Un aspecto interesante, y sumamente infrecuente en fortificaciones en piedra seca, es la presencia de aspilleras abiertas en el muro, realizadas con piedras de grandes dimensiones. Se localizan en el flanco meridional y en un tramo del oriental. Se disponen a ras de suelo, de modo que pasaban completamente inadvertidas. Gracias a ellas, los soldados podrían controlar la carretera y disparar sin tener que exponerse.

Las obras del perímetro defensivo se completan con la presencia de una estructura cuadrangular en el centro del flanco oriental, levantada con piedras de grandes dimensiones. Dadas sus características y ubicación, estaría diseñada para instalar una ametralladora, permitiendo barrer con su fuego todo el coronamiento de la loma.

Dentro del recinto se han excavado un total de 12 estancias. La mayor parte de ellos son espacios de vida, localizándose en su interior latas de comida, botellas de vidrio, etc. El espacio que ocupa una posición central, ha podido ser identificado como el puesto de mando. En la foto aérea se intuye el trazado de trincheras y también de otros espacios sobre los que todavía no se ha intervenido. Extramuros se ha excavado un puesto destinado a actuar como defensa avanzada, en la ladera más accesible. Formaría parte de un perímetro defensivo más amplio, compuesto por varias líneas de alambre de espino, del que se detecta la presencia de abundantes restos.

Vista aérea desde el Sureste

Los trabajos han demostrado que este conjunto sufrió un intento ataque por parte de las tropas franquistas. En las trincheras de los flancos septentrional y oriental se han encontrado dos espoletas de proyectiles de artillería y numerosos fragmentos de metralla. También se han hallado dentro del recinto defensivo, en especial cerca del puesto de mando, así como en el perímetro exterior. Esto corrobora que el lugar fue sometido a un intenso bombardeo por parte de la artillería nacional, como paso previo a su asalto.

Además, también abundan en las trincheras las vainas de fusil disparadas, siendo especialmente numerosas en el sector de la ladera sur y en la norte. Es posible que las tropas rebeldes realizaran una “maniobra de distracción” en la carretera mientras preparaban el ataque principal desde el flanco opuesto. Tras una serie de combates, efectuados ya a corta distancia, las fuerzas republicanas debieron evacuar el lugar, seguramente descendiendo ladera abajo en dirección a la ermita de San Juan. También cabe la posibilidad de que se replegaran hacia el este, quizás buscando enlazar con otras unidades desplegadas en el resto de las posiciones de la Loma de la Solana más próximas a Cañada Vellida.

Dentro del proceso de protección y musealización de la posición, se ha instalado una valla realizada con piquetas y alambre similar a los detectados arqueológicamente. El sistema de sujeción del alambre a las piquetas también es el mismo. La principal diferencia radica en que el alambre carece de las púas con el fin de evitar accidentes.

Vista aérea desde el Norte