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1.- Vista aérea perpendicular de LS-6: Salida suroeste, que enlaza con la trinchera que comunica con la posición gemela (1); salida noreste hacia la carretera (2); salida noroeste hacia la retaguardia (3); puesto de mando (4); puesto avanzado para ametralladora (5); puesto adosado al perímetro defensivo (6); puesto de ametralladora (7); y defensas avanzadas situadas en el crestón rocoso del noreste (8).

La Loma de la Solana 6 es un recinto de planta rectangular, de 33 por 41 metros, con ángulos redondeados y dos salientes de 7 y 20 metros, respectivamente. Se adapta a la topografía del terreno, ocupando toda la cumbre y descendiendo por ambas laderas, con una posición dominante respecto al entorno. Este conjunto estaba destinado a actuar como un núcleo de defensa independiente y autosuficiente, comunicado mediante una trinchera con otra posición de unas dimensiones algo inferiores, situada a casi 400 metros de distancia.

En todo su trazado la posición sigue un diseño muy similar, con una trinchera excavada en la cantera rocosa, generalmente en zig-zag para evitar el fuego de enfilada; y por delante de ella un parapeto de mampostería en piedra seca, en algunos casos con el empleo de piedras de grandes dimensiones. Dada la altura de los muros, no precisaría de un recrecimiento de sacos terreros, por lo que su aspecto actual es similar al que tendría durante la Guerra Civil. 

A lo largo del trazado del muro perimetral destacan varios elementos. El primero, son las escasas salidas del recinto. Están ausentes en el muro sureste, considerado el punto más expuesto, mientras que por el suroeste tan sólo se encuentra la conexión con la trinchera con la ya referida posición gemela, situada a 400 metros de distancia. En el muro noreste se localiza otra entrada, que es la que servía de comunicación con los puestos exteriores ubicados frente a la carretera. Y en el noroeste, a retaguardia, se localiza una entrada que comunicaba con los puestos que se encontraban en ese sector.

Vista aérea desde el Este

Un aspecto a destacar del conjunto es su carácter laberíntico, fruto de la densa ocupación del espacio interior: salvo el duro crestón rocoso, las dos laderas comprendidas dentro del recinto están casi completamente compartimentadas. Algunos de esos espacios se encuentran directamente adosados a la trinchera perimetral, mientras que en otros casos comunican con ella a través de una trinchera, estando buena parte de ellos interconectados entre sí. Su intrincado trazado no parece ser fruto de un diseño previo; todo indica que, partiendo de un núcleo inicial de estructuras, se fueron añadiendo otras nuevas en función de las necesidades, hasta proporcionarle su configuración definitiva.

En el interior de la posición se ha identificado un total de 30 espacios posiblemente destinados a distintas funciones de vida, a tenor del material que se ha hallado en su interior, en el que abundan las latas, restos de botellas e incluso cubiertos. También, gracias a los materiales hallados se ha podido identificar el puesto de mando. Se localiza en el sector sureste y presenta unos muros de considerable grosor, aprovechando en su parte trasera la presencia de la visera rocosa de la cantera, lo que le otorgaba una protección adicional. En función de los numerosos fragmentos de teja árabe localizados, este material debió emplearse ampliamente como cubierta en muchos de los espacios, recuperándose las piezas no dañadas tras la Guerra Civil.

El conjunto disponía de elementos defensivos adicionales en los puntos más expuestos o que presentaban ángulos muertos que no podían quedar cubiertos con las defensas del recinto principal. La combinación de las defensas principales y de todos los elementos avanzados hacían de LS-6 una posición muy adecuada para hacer frente a un ataque de infantería.

Vista aérea desde el Suroeste

La información proporcionada por los trabajos arqueológicos apunta a que LS-6 fue la primera posición que se instaló en la Loma de la Solana, sirviendo de punto de partida para la construcción del resto del conjunto. También debió ser la más densamente ocupada. Se debió partir de una traza más simple, formada por el parapeto y la trinchera perimetral, además de varias estructuras interiores. Posteriormente, se fueron agregando los dos salientes y las posiciones perimetrales que mejoraban la cobertura, eliminando ángulos muertos. Paralelamente, se habilitarían nuevos espacios interiores; se hizo de forma orgánica y poco planificada; el resultado final de este crecimiento interno fue bastante caótico y laberíntico, poco eficaz para unas comunicaciones interiores fluidas.

Los materiales arqueológicos nos ayudan a entender qué pudo suceder con esa posición durante los episodios que condujeron a su captura por las tropas franquistas. Tan sólo se ha hallado un fragmento de metralla de grandes dimensiones de un proyectil de calibre medio, localizado en la ladera sureste, en uno de los espacios próximos al puesto de mando; el ángulo de entrada parece indicar que fue disparado desde el sector de la carretera. Seguramente, el ejército nacional llevó a cabo una maniobra de distracción desde la carretera (como ya se ha detectó en el resto de las posiciones excavadas de la Loma de la Solana), disparando alguna pieza artillera. Mientras, el ataque principal se efectuó por el lado opuesto, desde el norte o noroeste. En todo el recinto abundan las vainas de munición disparada, lo que confirma la férrea defensa de la posición. Los soldados republicanos que pudieran escapar lo debieron hacer en dirección a Cañada Vellida, replegándose desde allí hacia Galve.

 Dentro del proceso de protección y musealización de la posición, se ha instalado una valla realizada con piquetas y alambre similar a los detectados arqueológicamente. El sistema de sujeción del alambre a las piquetas también es el mismo. La principal diferencia radica en que el alambre carece de las púas con el fin de evitar accidentes.

Vista aérea desde el Sur